«Walkman»: ¿cómo se enciende?

Posted on Junho 30, 2009

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La Voz de Galicia, 30/06/2009
(original na internet)

Sony lanzó hace 30 años el primer reproductor portátil de música, un gadget prehistórico para la generación del MP3

Llevar en el bolsillo algunos gigabytes de canciones es la costumbre diaria de millones de jóvenes, adolescentes e incluso niños, que desconocen la historia de cómo, hace exactos 30 años, nació el abuelo de sus reproductores de MP3, bautizado como walkman por la empresa que lo fabricó, Sony.

Sigue vivo, aunque, como todos los ancianos, sufre con el olvido inevitable provocado por el pasar de los años y la llegada constante de novedades. Pero en su época fue el protagonista de una revolución cultural. Marcó el antes y el después del placentero hábito de escuchar música. Centenares de millones de personas tuvieron su ilusión cumplida por el pequeño aparato: escuchar música mientras se corre, viaja o haciendo lo que uno quiera. Con cascos sencillos y ligeros, para no molestar a nadie. Para muchos, este fue el símbolo máximo de la libertad.

Hoy, 30 años después del lanzamiento de su primer modelo, el Sony TPS-L2, el walkman se vende por Internet o en algunas tiendas, incluso en A Coruña. Se parece a una pieza de museo, es guardado solo por coleccionistas o personas que aún no han limpiado el trastero como deberían, y visto por los nativos digitales como un trasto enorme y pesado. La estudiante Rebeca Pérez Torres, de 16 años, contestó con un sí poco convicto a la pregunta de si ya había visto un espécimen así de antiguo. Después, cuando lo cogió en sus manos por primera vez, reveló que la imagen que tenía en mente era de algún reproductor de discos portátil, algo parecido a un discman, el primer hijo del walkman. «Me parece muy pesado y consistente», describió.

La estudiante pasó varios segundos intentando encender el aparato. Acostumbrada a los equipos electrónicos con batería, que necesitan un comando para arrancar y apagar, buscaba un botón de uso múltiple donde pulsar una vez, pulsar por más tiempo o deslizar delicadamente el dedo. No imaginaba que el walkman lleva pilas, y que basta apretar el play para que la cinta arranque. Su hermana Paula, de 14 años y también una novata en la tecnología de los años ochenta, la ayuda a encontrar la manera de abrir el aparato y retirar la cinta, pero apenas arriesga una respuesta verbal: «Me parece que es este hueco al lado, pero no sé si lo muevo, porque tengo miedo de romperlo».

Comparaciones

Rebeca y Paula ya tuvieron cuatro reproductores de MP3 y saben que son mucho más frágiles y desechables que el modelo de walkman que manejan, producido hace cerca de 20 años y que aún funciona. La vida útil de sus digitales puede ser menor, pero las hermanas guardan hoy entre 700 y 1.100 canciones en sus reproductores, que tienen un quinto del tamaño y algo como 50 veces más espacio de almacenamiento que el walkman.

Los 60 minutos que tenía la cinta, sin embargo, fueron más que suficientes para que, en estos 30 años, Sony vendiera más de 300 millones de piezas y que el walkman conquistara su propia entrada en el diccionario Larousse. La vida de este abuelo también trae sus polémicas. En el 2003, después de casi 20 años de batallas judiciales, Sony por fin reconoció al alemán-brasileño Andreas Pavel como verdadero inventor del reproductor de audio estéreo portátil, que hasta hoy sigue a venta.

Sara López Naveira, de 10 años, tiene un Zippy desde el 2007 y, aunque funcione, una de las piezas ya está rota y se sirve de un truco: «Lo enciendo con un boli». Nacida un año antes que el primer reproductor de MP3, Sara y su primo Pablo Seoane Fernández, de 11 años, reconocieron la cinta casete, que usan para escuchar cuentos en su minicadena. Pero un brillo les saltó de los ojos cuando vieron un walkman por primera vez, ayer en A Coruña. «Es mucho mayor de lo que pensaba, imagino que este sea el botón de rebobinar y este el play», dijo Pablo.

Mientras se divertían imaginando a sus padres cargando este trasto en el cinturón de sus pantalones, los dos primos dicen seguir la tecnología y saben que, luego, también serán ellos los dinosaurios. «Es igual a la Play-Station, cada cuatro años lanzan una nueva», explican. A lo mejor se dieron cuenta de que, al margen de la tecnología, lo que importa es que la función del reproductor siga igual: tocar música donde sea.

A Pablo le regalaron un iPod Nano de cuatro gigabytes cuando tenía ocho años. Puede tener unas cien canciones, y una de las primeras que colgó es una de sus favoritas. «Sobre todo esta semana». Por casualidad, fue también una de las canciones más populares en los walkman de todo el mundo en los ochenta: Thriller, de Michael Jackson.

 

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